Pues cada cosa tiene sus ventajas y sus inconvenientes, que tú has descrito perfectamente, por lo que no hace falta ahondar más por ahí.
Pero, con niños pequeños, que siempre te hacen la vida más imprevisible (el día que no necesitan de hoy para mañana una cartulina verde fosfo con topos magenta clarito para el cole, les piden un disfraz de encantador de serpientes con cesta, ofidio y flauta incluídas

, o quieren ir a casa de algún compañero del cole, o quedar en el parque con ellos, o se ponen malitos y tienes que salir zumbando al hospital...), yo, personalmente, me quedo en la ciudad.
Que ya me imagino cargando a los dos enanos en el coche (porque sin vecinos a ver con quién los dejas), en hora punta, buscando aparcamiento, que al final lo encuentras a dos Km norte de distancia de la papelería más cercana, donde resulta que tienen cartulinas verde fosfo pero con topos de color calabaza, y esa no le sirve, tiene que ser magenta clarito, a buscar corriendo otra papelería que cierran, la siguiente papelería está justo a otros dos km de distancia del coche pero en dirección sur... los deberes por terminar, la cena por hacer, los niños sin bañar...
En fins, esto es una dessagerasión como la copa de un pino, pero te da una idea de lo que pienso ¿no?
Sin niños, o con no-tan-niños, que ya tienen su autonomía, pues la cosa cambia, ya dudaría más entre una u otra opción, ya que lo del jardincito, la barbacoa, la paz, el silencio y la tranquilidad de una casita unifamiliar tiene mucho salero
Saludos
