Me he puesto por un momento a pensar en la vista de mi barco alejándose poco a poco y un servidor en su estela y un escalofrío ha recorrido mi espalda.

Debería de existir una especie de "hombre al agua" como en los fuerabordas, conectado al piloto automático de forma inalámbrica, de tal manera de que si te vas al agua navegando en solitario el timón gire todo a una banda y el barco como mucho derive o haga círculos, así nadando un poquito llegarías a bordo sin ser un Mark Spitz.
Ojalá esta historia del navegante tenga final feliz, si así fuera el hombre habría vuelto a nacer y quizá un día podrá contarla a sus nietos.
