Proporcionalmente, hay menos visitantes ahora, en la Fira de l'Hospitalet, que cuando el salón se hacía en Montjuïc. Pero, en general, los vendedores están más satisfechos porque se va mucho más al negocio. Hasta un 70 % de las ventas de barcos que se hacen en España tienen relación con el salón, en el sentido de establecer contacto, o quedar para probarlo, o concretar la operación, etc.
Yo tengo que ir cada día y me encanta. No sólo ver los barcos, sino hablar con los de las velerías (impresionante la variedad de trapos que hay hoy en día y lo que se investiga), acastillaje (personalmente, necesito un tensor de back y lo pateé mucho), seguridad (hay un sistema autónomo de localización de hombre al agua desde el propio barco, sin necesidad de lanzar un mayday o dar una alarma de satélite), cabullería (también hay gran cantidad de fibras modernas, aunque no al precio de LTP. Una ronda para ti, Íñigo

), etc. A mi juicio, hay infinidad de cosas que ver. Aunque, eso sí, el salón es tan grande que sólo orientarte ya te hace polvo.
Para los tractoristas, había unos barcos finlandeses, Aquador, que me parecieron de gran calidad. Como los Windy noruegos, pero en menor eslora. Y el Grand Azur que presentaba Jets Marivent al lado de un Aston Martin era una preciosidad.
En fin, que ya tengo mono de salón.
saludos
Lord Jim