Yo tengo un par de ellas. Una graciosa y otra no tanto. Vamos por la primera:
En la ria de Ares ibamos mi hijo mayor y yo en mi barquito anterior, un Arcoa de 17'. En esa fecha él unos 14 años, guapetón y fuerte (es profesor de educación física).
Soplaba de NE, como acostumbra a hacerlo con buen tiempo, con un F3 ó F4. A cierta distancia de costa vemos una piragua amarilla con dos personas que nos hacen señas desesperadas. Me acerco y encontramos dos chavalitas, de unos 13 a 15 años, que nos cuentan que el viento había alejado de la playa la piragua y, habiendo perdido uno de los remos, se veían incapaces de regresar. La subimos a la bañera, atamos la piragua y las devolvimos a tierra.
Lo más gracioso fue las miradas que echaban a mi hijo durante el regreso. Lo que pasó después, no lo se...
Y ahora la segunda:
En la misma ria (¡cómo la echo de menos!) con 16 años en mi primer barquito, un chinchorro de la marina de 4,20 con vela latina, ibamos un amigo y yo a pescar chipirones. Estaba amaneciendo y aprovechábamos el terral para llegar a la zona. A cierta distancia nuestra un pescador jubilado de la zona iba en un botecito parecido con el mismo destino.
En un momento dado, el tripulante del otro barquito se levanta y se mueve hacia proa. Tropieza y cae por la borda. Nos fijamos que queda colgando de la borda con una pierna enredada en la escota. El barquito sigue adelante remolcándole en esa postura tan peligrosa.
Arrumbamos rápìdamente para abordar el barco. Salta mi amigo a bordo, coge de la mano al tripulante, que ya estaba medio ahogado, y suelta la escota de su pierna.
Ya detenido mi barquito también, amarro ambos y salto para ayudar. Entre los dos le subimos y no tardó en recuperarse.
Lo mejor de todo es que siguió navegando y estuvo próximo a nosotros pescando chipirones. Manda webs. A mi me pasa algo como eso y vuelvo a tierra cagando leches. ¿Y vosotros?