Yo estuve una sola vez en el Salón náutico, un día entero con la inestimable compañía del cofrade Quim, y lo más chungo que encontramos fue una zodiac enorme con tienda de campaña para dormir.
Me planteo que ocurriría si de fondear en una idílica cala y levantar el adminículo entrara un fuerte viento mientras uno está durmiendo, porque no creo que se le pueda llamar superficie vélica, pero obra viva tiene un rato.
