Oh, reina de mercenaria hermosura,
alteza de mis sueños y desvelos.
Eres la causa que impele mis anhelos,
por tu piel suave y tersa sin censura.
Es tu hermosura la que me conjura,
la que me hace cautivo de tus cielos.
Por ti, sería Argos de tus velos...
¡Lo proclamo, no acepto conjetura!
Márcame, si quieres, como tu esclavo,
haz que sea tu pubis una ajorca
para tenerme así, a tus pies, desnudo.
Seré cual caballero fuerte y bravo:
león en la selva y en la mar, orca.
Pues son mis sueños tu mejor escudo.