Es que del bar al barco cambió mucho el personaje. Si no recuerdo mal era un oceanis de 39 pies, pero no me hagais mucho caso. Lo que si me ha recordao mi compañero es que ibamos a 9 nudos sin llevar el motor a tope ¿pa qué tanto correr?
La verdad, es que he conocido gente estupenda en esto de la mar. Los roqueteros son un ejemplo. He salido a navegar con un montón de personas con las que además de aprender cosas de barcos he aprendio muchas lecciones vitales. Y encima me he bajado con un regustillo impagable
Al día siguiente, sin ir más lejos, conocimos a un cofrade de esta taberna que tiene le barco casi frente al mío. Un tipo encantador que nos causó una magnífica impresión. Iba a navegar un ratillo y no nos dijo ni mú de ir con él, sin embargo se ofreció a remolcarnos al varadero porque tenemos que hacer unos arreglillos al cacchalote.Valoro eso, la gente prudente, eso dijo mucho y bueno de él
