Tiwuanaku, voy a aportar el dato técnico del viento con el super equipo que llevábamos a bordo, el viento de salida fue sur y las rachas fueron de bastante a muy fuertes con alternancias de casi fuertes, a la vuelta nulo o mayormente nulo



... otra cosa la tarta de Carmen, insuperable, un 10.
Frantxu, ya estás poniendo una nevera insumergible en ese pedazo de velero insumergible para sumergir unas cervezas con ánimo de enfriarlas, con el cambio salimos perdiendo, no hay comparación entre el vidrio y la hojalata

Mariñel, ¿qué te voy a contar?, alto te han dejado el listón de las kokotxas...Al final, dejamos toooooda la pesca que hicimos sin cocinar de lo saciados de todo que estábamos.

Gracias a Kuluxka y Bureba sacamos adelante todo el entramado de platos, viandas extremádamente mimadas, esos langostinos Heliodora de chuparse los dedos, pintxos sorprendentes... ¡uf!, txakolí, cervecitas... ¡una vorágine, vaya!, un desvarío para los sentidos, una orgía gastronómica, un noparardejamar, un bastayaquenopuedomásperoquericoqueestátodo, una bacanal del buen yantar, una falta de recato al paladar, un exceso gulatorio, la última cena de los amigos del comer elegante, sin medida pero con aciertoy buena compañía... sólo faltaron los cánticos, que en ésta tierra es tradición cantar tras un buen ágape... quizá la próxima vez. Allí estaremos.


