
Se me ocurre que empapar los cabos con un buen chorreón de Mistol y un quitagrasas. Para ello te pones unos guantes, y manos a la obra.
Después, con una máquina de presión le das un buen lavoteo con agua, mucha agua, y ya no deben oler.
Idem con el tambucho.
Suerte, paciencia y buen chorro
