Clara, estamos destinadas en entendernos (no se malinterprete
): el chinchorro... de toda la vida.
Qué susto Inma! Ya se me pasó anoche por la cabeza que pasaras a aliviar un poco tus penas con Martin y conmigo, pero como fui a un colegio de monjas y me habría puesto celosa a rabiar, te dejé bastante serena en tu barco. A ver qué haces conmigo cuando te toque...