Cofrades, estamos en una fecha cargada de simbolismos y de magia, en la que las deidades de la naturaleza, las hadas y los duendes andan sueltos por los campos para bendecirlos, siendo posible tropezarse o comunicarse con ellos.
Este es el momento en el que la Diosa Madre queda embarazada del Dios, que se encuentra en la cumbre de su poder y su esplendor. En este tiempo, el Rey Acebo (la senectud) renace y expulsa al Rey Roble (la juventud), dando lugar a que los días vayan en disminución a partir de ahora, hasta cumplir un nuevo ciclo con la llegada del Solsticio de Invierno.
Pero este sacrificio del Rey Roble no es en vano, ya que gracias a él son nutridos los campos que pronto ofrecerán sus frutos para la cosecha.
Feliz solsticio y que al igual que lo fueron para nuestros antecesores, estas noches sean mágicas para todos vosotros.
Un Saludo
Pirata