Posición: Latitud 17o 00,2' N Longitud 117o 45,1' E
Millas recorridas desde las últimas 24 horas: 152 (273,6 kilómetros)
Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 11.701 (21.061 kilómetros)
Meteorología: Viento del NE 8 nudos (14,4 km/h) y mar del NE con 1 metro de ola
Distancia al puerto de destino (Manila): 273 millas (491 kilómetros)
Incidencias: Los peces voladores brincando junto a nuestra proa animan a echar los aparejos, y minutos después pescamos dos alistados. Felicitaciones al contramaestre Perico por su guiso de habichuelas negras con arroz "y todos sus avíos". Se cuelga en el corcho el completo programa de eventos que tendremos en Manila, con grabaciones de televisión incluso de madrugada... Los cúmulos del horizonte apagan la luna creciente volviendo la noche oscura.
Un brindis por la biodramina
La noche anterior finalizó tal y como lleva transcurriendo toda la travesía, mar gruesa, oleaje, y mucho, mucho movimiento. Como médico, cabe resaltar que parte de la tripulación está con diarrea y otra parte mareada, pero nada destacable. Hoy, por fin, el mar nos da un respiro y amanece con calma relativa, lo que nos permite avanzar más deprisa (unos 8 nudos por hora), y nos da un respiro en cuanto al vaivén del barco, que después de varios días se hace un poco duro...
Como personas ajenas a la navegación (tanto Javier el físico, como un servidor, médico de profesión), destacamos por encima de todo el espíritu de camaradería y trabajo colectivo que aquí impera, y que se contagia en cuanto subes a bordo.
Otro aspecto resaltable es la marcada jerarquía de mando que se percibe en cada decisión que se toma y que claramente se hace necesaria, máxime en los momentos menos fáciles.
Algo que quedara marcado para siempre en mi memoria son las guardias nocturnas, en las que desde popa podíamos apreciar el imponente galeón batiendo contra las olas, mientras en el cielo cientos de estrellas parecen observarnos. Es toda una experiencia también dormir en el catre, con más o menos movimiento según la noche, pero siempre escuchando el crujir de la madera y los cabos, que te recuerda el imponente barco en el que te encuentras.
Mención especial a los cocineros, que hacen la travesía notablemente más agradable con su buen hacer entre fogones.
Queda poco mas de un día para llegar a Manila, donde según parece, nos espera una recepción destacable. No quisiera dejar pasar esta oportunidad para agradecer personalmente y en nombre de mi compañero a toda la tripulación por su camaradería y paciencia con nuestra inexperiencia, y sobre todo a Ignacio, por habernos brindado esta experiencia, única e irrepetible, que quedará para siempre en nuestras memorias.
PD: Pilar, ¡muchas felicidades desde el mar de la China Meridional! ¡Un besote por tu cumple!
Javier Quintana y Javier Mencía
con el permiso de jometr