Re: me ha parado la Guardia Civil
Efectivamente, según la ley, tenemos la obligación de conocer las leyes. Dice el artículo 6.2 del Código Civil español: “La ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento”.
Pero esa ley es de 1889, cuando las leyes eran cuatro, mal contadas. Hoy, cuando la diarrea legislativa es tal que se legisla a “mariquita el último”, no es justo exigirnos que las conozcamos todas, y menos que conozcamos, además, incluso hasta las comunicaciones internas de los ministerios (¿no habéis oído a los políticos decir en sus discursos; “hemos promulgado suovecientas leyes, tropecientos decretos leyes, muchocientos decretos legislativos… ¿y se nos dice que no hemos trabajado?”).
Efectivamente, debemos ir provistos de los elementos de seguridad precisos.
Pero, ¿dónde está el límite de la locura? Porque los sueños de la razón producen monstruos y no se me ocurre mayor monstruo que un cubo de zinc lleno de arena y pintado de rojo, con la palabra “FUEGO” impresa, para combatir el fuego, en un barco del siglo XXI. Quizás una referencia sería ver que hacen los países más desarrollados, e intentar imitarlos.
Efectivamente, la Guardia Civil muchas veces es benévola con nosotros.
Pero la GC no ha de ser benévola, ni tremebunda, ni pirifláutica… ha de ser justa y, si no cumplimos la ley, sancionarnos. Si no lo hace siempre es porque sabe, como nosotros sabemos, que la ley que nos rige es injusta, hasta el punto de que, probablemente nadie la cumpla a rajatabla. Muchos ni sabemos lo que hay que cumplir. Incluso lo desconocen muchos profesionales. En el fondo, se nos aprieta hasta el límite de hacernos saltar, se afloja, y luego de nuevo el torniquete… una maniobra para engañar a quien se deja.
Efectivamente, la GC y todo quisque con uniforme, hace cola para abordarnos cuando le apetezca, sin otro motivo que el preventivo, y ponernos su multa: “Vamos a ver… hummm,… ¡tú!, ¡la documentación!... ¡Te pillé…!”
Pero por lo que respecta a los abordajes preventivos y el presunto derecho de abordarnos al tresbolillo, dudo de su legalidad al amparo de los artículos 19, 17.3, 24.2 y 139 de nuestra Constitución.
La diferencia entre un estado de derecho y otro que no lo es, es precisamente que en un estado de derecho nadie vive con el miedo de, sin ninguna razón, ser detenido y/o interrogado y/o registrado por la policía. Incluso las pruebas obtenidas en detenciones o registros injustificados, no tienen validez en un juicio y son motivo de denuncia al policía que las obtuvo (¡temblad políticos, muchos vemos “CSI”!).
No nos engañemos. Somos víctimas de leyes abusivas. Cualquier ciudadano de bien debe luchar contra esa situación y en modo alguno justificarla.
No me ruboriza decir que, a pesar de intentar ser un buen ciudadano, la represión policial en el mar me da miedo. Si se presentan, en las próximas elecciones votaré a ANAVRE.
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