Aquel Cadaqués ya no se ve. Muchas cosas han cambiado y me temo que la masificación conlleva ciertos sacrificios. Yo añoro el viejo Cadaqués pero he aprendido a no amargarme. Dentro de lo que se conoce, el crecimiento de Cadaqués ha sido modélico. Sigue siendo bellísimo y las casas que se han construido son de buen gusto, ni cutres, ni ostentosas. La costa ha sufrido un cambio radical, pasando de la libertad absoluta, a un sometimiento a menudo muy mal gestionado, a las normativas de la U.E. para parques naturales. Los que allí fuimos infinitamente libres, tenemos que hacer un esfuerzo por no amargarnos.
Creo que sigue siendo recomendable, y más fuera de temporada. Alachar, hay sitios que siguen guardando el sabor, como el casino, que al margen de unos ordenadores del fondo ( tiempos modernos!) se parece a lo que era. Pero ahora se ha convertido en un paraíso para kayaks, senderistas y diving centers. Es lo que hay.
