
07-10-2010, 15:40
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Piratilla
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Cavilaciones de un vendedor
Por cambio a mayor eslora, (bueno, eso es lo que dice el anuncio) hace algún tiempo que he puesto a la venta el “Tragaolas”.
El Tragaolas es un precioso barco de mediados de los años 80. Un barco como los que ya no se fabrican. Rápido en regatas, habitable en crucero. Una preciosidad.
Si voy a decir la verdad, el barco se compró porque se empeñó Rosi, mi mujer. No porque le gustara gran cosa el asunto de la navegación, sino porque su amiga también tenía barco y no íbamos nosotros a ser menos. Así que un buen día, (¿he dicho buen día?), hace unos ocho años compramos el Tragaolas. Al principio nos hizo mucha ilusión, pero llevamos una temporada que apenas lo usamos. Y ahí está, generando gastos que ya no puedo soportar, de modo que he pensado en ponerlo a la venta.
Y vayamos al grano. Se trata de valorar el barco. Voy a hacer mis cuentas en voz alta a ver qué os parece.
Como os decía antes, compré el barco hace ocho años. Pagué por él 35000 euros, aunque el vendedor pedía en principio 40000. Probablemente valía esos 40000 pero su dueño tenía prisa en venderlo porque se quería comprar otro mayor, así que no me fue difícil atornillar un poco y ajustar a mi favor esos 5000. Pero esos 5000 euros de diferencia fueron un beneficio mío, un beneficio que me gané yo en el momento de la compra y que no tengo porqué perder ahora; así que como valoración del barco hace 8 años parto de los 40000. Sigamos. ¿Con el paso del tiempo, los barcos se deprecian o se revalorizan? Hasta ahora venía siendo aceptado que los barcos no se depreciaban; al contrario, igual que los pisos, se podían considerar una inversión. En los últimos tiempos, desde que comenzó esta maldita crisis, se oyen voces (voces interesadas, no os quepa duda), argumentando que los barcos se deprecian igual que los coches. No se que os parece a vosotros, pero yo creo que, en todo caso, la depreciación puede afectar a esos barcos de serie que hacen ahora que nada tienen que ver con los de hace unos años. Verdaderas obras de artesanía. Pero vamos a dejarlo estar; si el barco no ha ganado valor, por lo menos tampoco lo ha perdido, así que sigo con los 40000 de valor de partida.
Pero, ¡ojo!: esos 40000 eran euros de hace 8 años. Desde entonces la vida ha subido por lo menos un 25%. Es decir, que para mantener el valor constante del barco tengo que considerar una subida del 25%, con lo que nos queda como valor final 50000 Euros.
Pero hay más. Desde que lo compré, he hecho algunas mejoras en el barco que aumentan su valor. Nada menos que 2000 euros me constó cambiar la tapicería; quitar aquella azul tan fea que tenía al principio por la nueva de rayas blancas y verdes. Cojines a juego, visillos, fundas para las literas y otras mejoras también me han constado algún dinerillo que tengo que recuperar.
Cambiar la jarcia firme y algún otro arreglillo me costó otros 3000 euros. Ahora está completamente nueva. 1500 euros me costó la tele y no recuerdo cuánto el lector de CD.
Total que, suma sumando, estamos en los 60000 euros. O mucho me engaño o ése es el valor verdadero del barco, con el que ni gano ni pierdo. Con los tiempos que corren va a ser difícil sacar más por él; pero menos tampoco. Si están las cosas jodidas, razón de más para no perder.
¡Bueno! Pues ya está. El barco se vende en 60000. Pero hay que tener en cuenta la manía que tiene la gente de venir con regateos sobre el precio que ofreces. Así que lo subo un poco y así tengo margen para la negociación con el comprador. Lo anunciaré en 65000. Siempre estoy a tiempo de rebajar los 5000.
Dicho y hecho. Ya está puesto el anuncio en Cosasdebarcos y en un broker. El Tragaolas a la venta en 65000 euros.
De verdad que las cosas están mal. Un barco tan bonito y a un precio ajustado y nada. Hasta ahora solamente he recibido una llamada. Una de esas ratas de pantalán, un buitre carroñero que venía ofreciendo 30000 euros por el barco. ¡Sí, 30000! ¡Un insulto!. ¿No os parece? Lo malo es que el tiempo pasa y no tengo más ofertas. Y la venta me empieza a urgir…
¡Maldita crisis!

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