Yo recogí en mi lancha a un tio (bastante guapo, por cierto) que se había quedado dormido flotando en una colchoneta, la corriente le había llevado mar adentro y se había abrasado con el sol.
Estaba tan agradecido que me decía:
-
¿Cómo te puedo pagar esto?
Como yo tenía mi casa patas parriba y hecha un asco le dije:
-
Pues mira, me vendria muy bien que me acompañaras a casa y me ayudaras a pasar la fregona, lavar los platos, hacer los baños etc.
Y dicho y hecho, me lo llevé de chacha toda la tarde. Cuando el tío estaba fregoteando llegó una vecina mia muy cotilla que ya debia pensar que había ligao
-
Quién es éste?
-Un náufrago que he salvado hoy y que me esta limpiando la casa en agradecimiento
Las tía me miró raro. Creo que no coló

pero era la verdad!