Preparado ya estoy, la almiranta, también, los grumetes creo que el año que el verano que viene, perfecfos. Enrique ya empieza a llevar el barco y Laura no se marea ni boca abajo en el camarote, el barco de sobra

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En cuanto a tu visión de la vida, estoy completamente deacuerdo. Navegar en cierta forma es una forma de aprender a vivir; cuando el viento cambia, uno no se debe empeñar en seguir ciñiendo y es necesario cambiar de rumbo. Llevo demasiado tiempo ciñiendo a rabiar, así que me he planteado un cambio de rumbo, si sale bien ya te contare.
Saludos profesor, para ti y tu familia.