Corre el sol hacia su ocaso
en su saudade silente
pasa un día intrascendente,
absolutamente laso.
Un día en el calendario,
lucero en el firmamento,
la milésima entre ciento,
letra en el abecedario.
Como un esquife en un lago
impulsado al desencuentro
y abandonado en el centro
de su porvenir aciago.
Reina la melancolía
un día de soledades
plagado de ambigüedades
e impelido a la apatía.
Cierra el círculo el ocaso
malva con alevosía
mañana será otro día
espero que no tan laso.