Olas
Ya en el Infienno se me abren, de oreja a oreja, las sonrisas

acordāndome de las risas que pasamos -pueblos- en el submarino nuclear que estaba atracado en el Menor de los mares.


Lāstima que Alfa y Victor se quedaron tan poco tiempo, pues nos habrėamos reido mucho mās.
Una vez mās doy fe de la profunda gambuza del Sonrisa: no hay forma, por mās que lo intento, de verle el fondo
Tengo fotosss, no tengo tiempo
