Qué bonito hilo


La perfección no existe, salvo en la imaginación.
Navegando a vela en óptimas condiciones climatológicas, sin más rumor que el del viento conta las velas y la mar contra el casco, sin más visión a tu alrededor que el inmenso azul, sin más sensación que el abandono a los sentidos y la caricia de la brisa en la piel... cualquier velero es perfecto.
Estos momentos mágicos en los que se alcanza la simbiosis íntima entre ti mismo y todo lo que te rodea, llegan como un regalo sin esperarlos y contadas veces, por eso son mágicos.
Si fuera siempre así no lo sentiríamos con tanta intensidad, y la profunda atracción desaparecería, porque se convertiría en cotidiano y tedioso.
Por eso creo que el contrapunto necesario para que suba la adrenalina y luego te empapes de paz, son los temporales, las limitaciones del barco en condiciones adversas y los contratiempos.