Muchas gracias, Luís, por traernos hasta aquí tan buenas noticias. Ese barco es una de las pocas joyas de nuestra historia náutica que aún tenemos la suerte de poder admirar. No conozco a los artífices de su restauración, pero les envío mi felicitación, como han hecho muchos de nuestros compañeros. Y como muchos, aprovecharé algún viajecito por las proximidades de Cartagena para acercarme a vuestro puerto para verlo.
Imagino que las autoridades de Cartagena estarán contentísimas con tener en sus aguas un ejemplar como ése. Ciudades más grandes y turísticas como Barcelona no desaprovecharon la ocasión de disponer de su propia joya marítima y hoy el pailebote Santa Eulàlia está en el derrota de convertirse en un emblema de la ciudad. Estoy segura de que el Hidria II seguirá pasos parecidos.
Aunque no creo que a Cartagena, ciudad con tanta historia náutica, haya que convencerla de ello, si nuestros apoyos fuesen de utilidad no dudes en pedirlos.
Un brindis por el Hidria II
