Re: lección recibida y verguenza sentida
Todo esto es cuestión de civismo y de implicación con el medio ambiente. Soy consciente del tiempo que ocupa el separar residuos y buscar luego el contenedor apropiado para su depósito. Yo lo hago siempre a bordo y también en casa y conmino a todo aquel que me acompaña a hacer lo propio. No me parece un asunto baladí emponzoñar los mares y la naturaleza.
En mi devenir como navegante me he recorrido innumerables puertos cargado con una bolsa con botellas de vidrio (me gusta el vino...), otra con cartones y papeles de embalaje y una tercera con envases de plástico, bric y latas, al margen de los míninos restos orgánicos. A veces he paseado casi una hora hasta encontrar cada uno de los cuatro diferentes contenedores, pero al final, a pesar del tedio y el trabajo me he sentido bien, aunque decepcionado por la imprevisión de las autoridades en esta materia.
Cuando paseo en el chinchorro siempre (SIEMPRE) vengo cargado a bordo con varias bolsas de plástico, botellas de plástico y vidrio, corchos, cabullería, sedales, etc., que encuentro flotando a la deriva y luego deposito en su lugar de reciclaje apropiado.
Cada vez que visito una playa, salvo excepciones, regreso con un par de bolsas repletas de tapones, residuos plásticos varios, botellas, latas, etc. Aprovecho el paseo para limpiar la orilla y sé que es incómodo y la gente te mira como un excéntrico o un bicho raro. Por supuesto que todo va luego al contenedor amarillo.
Hay un anuncio en circulación en los medios que pone en valor (no recuerdo cuál) los pequeños gestos... por ahí se empieza.
Lo que lamento profundamente (al margen del incivismo y la falta de educación) es la laxitud de las administraciones públicas y su falta de respeto por el medio ambiente... yo que disfruto de las playas de Cádiz observo con pena como cada día, cada año, el deterioro de sus playas es mayor y es casi imposible encontrar ya un metro cuadrado (UN SOLO METRO CUADRADO) sin basura plástica, colillas, latas, envoltorios... y aún el Ayuntamiento de la ciudad continúa realizando Festivales Musicales de Verano en la arena de la playa (da pena ver el resultado de la refriega alcohólica) y promoviendo una lamentable, chabacana y sucia barbacoa pseudofutbolera, descerebrada y anacrónica.
Cuidemos el mar, nuestra cuna, el origen de la vida y la pasión de muchos.
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