Re: Por la emancipación de lo sofisticado.
Señor Hopetos, tiene usted toda la razón. A lo largo de sucesivas entradas hemos derivando la discusión que en efecto no tiene que ver con los avances tecnológicos sino de una actitud mental –como usted precisa perfectamente-.
Sin hablar de electrónica, motores y demás adminículos serviría aquella expresión de que no es mar rico quien mas tiene, sino quien menos necesita, para explicar de igual modo la intención de mi argumento. Por eso creo que usted lo ha centrado muy bien.
Aprovecho para abordar una cuestión terminológica al asociar esta actitud al romanticismo que me sirve para conectar con la intervención del señor Sumeke, a quien tengo que expresar mi agradecimiento por el esfuerzo de cuidar con tanto esmero la explicación de cada concepto. Destaco especialmente alguno como el respeto a los que nos precedieron, a este nuestro mundo que se constituye por los que somos, los que serán y los que fueron, de ahí -que a mi entender- sea fundamental cuidar esa cadena que hace de argamasa y conecta los tres mundos. Esa vinculación o enlace, pienso que es la tradición, por eso no puedo menos que alabar su manera de expresarlo, apreciando especialmente cuando ha evocado esos pequeños ritos que componen la vida cotidiana de un marino.
Y si me permiten una precisión sobre la acepción popular del concepto de romanticismo, -que tan profusamente se ha usado en intervenciones anteriores- . Me parece a mi que no describe adecuadamente la situación a la que hemos llegado después de todas las contribuciones a este debate. En algún momento, relaté que no hay nada de romántico en el combate diario de los profesionales con el mar para ganarse su sustento. Así lo vemos los que ahora especulamos desde el abrigo de una buena rada o el confortable salón de casa. Por eso son escasos los que quieren esta profesión para sus descendientes. Intentando no influir en la decisión de mi único hijo, ahora mismo esta estudiando máquinas y a pesar de que hoy podría ofrecerle alguna otra alternativa en tierra, el prefiere navegar durante una etapa de su vida . Empezó a navegar a los dos meses y compartió conmigo -todavía muy niño muchas navegaciones, donde conoció la vida de otros niños del tercer mundo, con pocos recuros pero mas felices que nos nuesttros., incluso barajamos en nuestra familia, la posibilidad de vivir todos del mar, explotando un velero de charter como si fuera un hotelito francés. Cuando tienes que someterte a los capricos de los clientes, cuando te cansas de hacer transporte, siempre fuera de temporada y cuesta arriba, no queda mucho espacio para el romanticismo y por eso un día decidí ganarme la vida en tierra a fin de comprar tiempo para dedicarlo a navegar. Puede alcanzar una cierta estabilidad económica para mi familia, pero el tiempo en vez de ganarlo, se llenó de responsabilidades y compromisos. Pero ese es otro dilema que ahora mismo no viene al caso.
El ssunto es que el romanticismo supone un movimiento de ruptura frente a la ilustración. Ensalza lo patrio, el amor por la naturaleza, la amistad y el amor, pero rechaza el pasado al que asocia con lo caduco, con lo que por obsoleto, hay que eliminar. Como tendencia ha sido bastante negativa en las artes, al despreciar la tradición y las escuelas precedentes. El carácter revolucionario del romanticismo sin embargo contiene un mensaje interesante en lo que se refiere a la relativización del poder humano. Cuando retratan una pareja de novios delante de las ruinas de un castillo o un monasterio retomados por la naturaleza, poblados por la madreselva, quieren expresar que por encima de toda obra humana triunfa la naturaleza, la amistad y el amor.
Solo en este sentido podría usarse, teniendo en cuenta que la imagen de la ruina evoca a la caducidad de lo pasado y no al advenír, como popularmente ahora lo entendemos por ser justo lo contrario de lo que habitualmente queremos expresar.
Gracias a todos por sus aportaciones y paciencia.
|