Cita:
Originalmente publicado por sumeke
Pues mira, SI, esta aqui, en mi ciudad, y esta dando un servicio fenomenal. Aparte de tomarte las copas por la noche, puedes contratar una cena a bordo, y navegar por mi parcela de mar, que es maravillosa. todos el mundo no tiene acceso a ello, y el barco te brinda esta oportunidad.
En el verano se la llevara de nuevo al mar menor, le pese a quien le pese, porque tiene que trabajar, para eso fue construido.
El mar, incluso el menor, es patrimonio de todos, para uso ludico o profesional.
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Joder Sumeke, que se te ve el plumero, tio


Cuando hablamos de los "garrulos" que entran a Cala Cerrada con la radio a toa pastilla dando porculico y molestando a los demás, son eso, gentuza, y cuando se trata de "amigos" la cosa, por lo que leo, parece que cambia....Incongruencias ¿tal vez?
Yo estoy de acuerdo en que la gente que ha hecho el Olé lo ha hecho bien, tienen su negocio y deben pelear por mantenerlo a flote (nunca mejor dicho) y rentabilizar la inversión. Además también es justificable eso de que brinda oportunidad de "navegar" (dejémoslo así, entre comillas) a aquellos que no pueden pagarse un barco, y bla bla bla bla. Pero también es cierto que este tipo de negocios suele respetar más bien poco a la comunidad vecina.
Bien es cierto que el Mar Menor, o el Mayor, o el que sea, son de todos y para el disfrute de todos, pero no me negarás que no te toca los cojones cuando estás tratando de disfrutar de una cala o de un fondeo maravilloso en El Barón, a las doce de la noche, con tu parienta, recien duchaicos, con las copicas preparadas en la mesita de la bañera para "ponerse cómodos" y disfrutar y que de pronto te venga un monstruo (por tamaño) de estos con el Guaka Guaka a toa leche, titis y maromos saltando y gritando en cubierta bailando la konga con mayor o menor acierto.
Yo brindo por los negocios

, y si son de mi tierra mejor, pero...brindo más y más alto por aquellos "patrones" sensatos que respetan el medio en el que se desenvuelven y además entienden que hay gente alrededor a la que no tiene porqué apetecerle esa fiestecita continua.