La misma situación y la misma solución: poner en el botiquín lo que buenamente te quieren vender en la farmacia sin receta médica.
Estoy seguro de que la verdemérita no va a mirarme si llevo todavía el Valium de reglamento o si me lo acabo de tomar al verlos venir y en caso de ansiedad incontenible, siempre puedo recurrir al agua de fuego o cualquier otro de los clasicos.
