Ver mensaje
  #643  
Antiguo 28-10-2010, 21:28
Avatar de Crimilda
Crimilda Crimilda esta desconectado
Hermano de la costa
 
Registrado: 02-05-2008
Edad: 78
Mensajes: 3,855
Agradecimientos que ha otorgado: 779
Recibió 1,030 Agradecimientos en 580 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Re: El barco y su evolución

El cliper Flying Cloud, fue construido por Donald McKay en East Boston en 1851. Se hizo famoso haciendo el viaje de Nueva York a San Francisco en un tiempo de 88 días y 22,30 horas, record nunca igualado hasta entonces.


Aquí lo tenemos entrando en San Francisco en 1857, según Stobart.

Esto es todo lo que puse en la página 24 de este hilo sobre este magnífico barco. Lo que no puse es que su navegante era una mujer, Eleanor Cressy, la esposa del Capitán del Flying. Barco, navegante y capitán se merecen un recuerdo algo más amplio.


Representación de los astilleros de Donald McKay.

El bostoniano Flying Cloud fue conocido como “el rey de los clíperes” y no es de extrañar, pues tres años después de su nacimiento había batido el record de tiempo entre Nueva York y San Francisco. En aquellos tiempos el viaje en barco entre estos dos puntos de los EE.UU. (propiciado por la fiebre del oro) era muy corriente y la ruta pasaba necesariamente por el Cabo de Hornos, ruta peligrosa y por tanto larga. Según se cuenta sólo en 1849 hasta 777 buques zarparon desde el Atlántico Norte hacia California por la ruta del Cabo de Hornos. Venía a durar este viaje unos 120 días (algunos dicen que 200), al reducirlo a 89 el Flying se gano merecidamente el título de rey. El mismo éxito consiguieron el capitán y su inteligente esposa, aunque, como casi todos los que obtienen éxito científico, fueron pronto olvidados.


Parece ser que doña Eleanor era una estudiosa, desde su más tierna infancia, de los vientos y de las corrientes marinas y no le hacía ascos a la Astronomía. Conocía los trabajos del marino y oceanógrafo sudista Mathew Fontaine Maury (1806-1873) –de hecho llevaba libros de él- quien había realizado cartas de los vientos y de las corrientes del Atlántico de gran valor científico. Como Maury, que había recogido en los diarios de a bordo de sus numerosos viajes las condiciones que encontraban las naves (dirección y fuerza de los vientos, la temperatura y profundidad de las aguas, la velocidad y la profundidad de las corrientes) y luego lo había vertido, en lenguaje gráfico, en cartas marinas facilitando la navegación, Eleanor efectúa cálculos incesantemente basándose en el rumbo y la velocidad de navegación en la dirección y la fuerza del viento a lo largo de un período de tiempo para poder conocer la ubicación en cada momento, sin depender sólo y exclusivamente del cielo y los astros como referencia. Ella era la que trazaba el rumbo. Fue capaz de doblar el Cabo de Hornos, tan peligroso para la navegación de la época, sin cometer errores.




Por su parte el Capitán Josiah Cressy puso el arrojo, aparte de la confianza en los cálculos de Eleanor. Parece ser que su dominio y conocimiento del velero, así como su certidumbre en la habilidad de su tripulación, le hacían gritar cuando las rachas de vientos eran más fuertes: “más vela”. Conseguía velocidades impensables en la época. Según las anotaciones correspondientes al 31 de julio “Distancia recorrida hoy, por observación, 374 millas, un promedio de 15,712 nudos por hora”. Cuando las rachas de viento eran muy fuertes se sobrepasaban con mucho los 18 nudos. Parecía volar.




Pero este pájaro de las aguas, a pesar de sus triunfos (creo que su record no fue superado por velero alguno hasta 100 años después) fue vendido a Inglaterra (1862) y siguió haciendo viajes, ahora entre Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda. Acabó en Canadá donde en 1874 lo desmantelaron y quemaron. Ya sabemos que la vida de los clíperes era efímera, pero duele.
__________________
Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.

Citar y responder