La culpa es del petrolero. Siendo como era un petrolero-catamarán, debió de haber maniobrado para hacer pasar el velero por entre los cascos, aún a riesgo de dañarle la perilla. El sumergirse no era solución porque podría haberlo arrastrado con la succión o liarlo con las antenas.
La regla 18.b(ii) del RIPA es una mariconada.

