Maravilloso. No sabía que existían estos videos.
La paradoja es que por renunciar a la fama(el dragón como el le llamaba), se hizo mas famoso.
Era un tipo impresionante. No parecía de este mundo.
Os cuento una historia real. Un día estaba en un pequeño club náutico de pueblo, de esos en donde nadie navega, solo sacan los barcos en la procesión y si acaso algún día con calma chica se dan un pequeño garbeo. Empezaba a caer la tarde y a la T del pantalán vi acercarse un barco pintado de rojo tripulado por un grupo de jóvenes. Salte al pantalán a ayudar con los cabos.Cuando me fijé en la cúpula de mal tiempo, la reconocí al momento. No podía ser. Acababa de ayudar a amarrar el Jhosua. El pantalán de visitantes estaba lleno de crucerístas que se preparaban para cenar y se generó un pequeño grupo que comentábamos excitados como un grupo de adolescentes ante su ídolo. ;
Es el Jhosua, mira todavía tiene las abolladuras de los arrecifes. Decía uno. Si es verdad, los franceses lo han dejado así, sin reparar como recuerdo.
Desde la terraza del club se acercaron unos curiosos, entre ellos el presidente. Se abrieron paso entre la gente y solo vieron un barco viejo. Sin preguntar se volvieron y cuando los que los esperaban en la terraza les preguntaron, su contestación fue.
No se que gracia les tiene, esta gente es muy rara, les llama la atención un cacharro de hierro y por encima abollado.
Nos sentimos tan avergonzados que nos metimos en el barco y no salimos hasta que volvieron a zarpar. Les dejamos unas cervezas pagados en el bar que no despreciaron. Eran un grupo de jóvenes muy conscientes de que tripulaban una joya. Hubiera dado un brazo por seguirlos, por imaginarme a don Bernard tomando notas para dejarnos el testimonio de sus libros.
Esta historia es uno de los motivos por los que odio tanto a esos personajes de club que me hacen pensar que lo peor de nuestra pasión, es que para llegar al mar, antes tienes que pasar por el club. Al principio podía tener un muerto, ahora no es posible, por eso, he conseguido acomodo en un pantalán de reparaciones de una marina seca. Uso el bar de los jubilados y curritos. Mis vecinos de paso, son trasmundistas que caen por allí a resolver algún problema. Los pijos nunca aparecen, siempre hay alguien que se encarga por ellos. Es mi pequeño homenaje al genial Moetisier. Aquel que a punto estuvo de construir literalmente un barco de papel para cruzar el atlántico norte. El Anne Marie, no era mucho más, que su proyecto de barco de papel alquitranado.

