Pues menos mal que la embarcación era insumergible. Cada vez me planteo más en serio la radiobaliza personal cuando voy sólo, que es muy frecuente. En navegaciones costeras, cómo es el caso que nos ocupa, yo creo que valdría una emisora portátil impermeable, que las hay. La llevaría al cinto, en bandolera o no sé cómo, pero la llevaría. De tal forma, que si ocurre lo que le ocurrió al dentista, puedas comunicarte mediante el canal 16, pues me imagino que la costa no estaría más allá de las 3 millas más o menos.

Por el dentista, que se lo supo hacer.