El turismo náutico representa un turismo de alto poder adquisitivo, lo que lo hace muy atractivo para los destinos turísticos litorales.
El turista náutico deportivo “necesita” de instalaciones en la costa donde poder amarrar su embarcación y obtener una serie de servicios.
El problema surge cuando se proponen
soluciones sostenibles a las empresas promotoras, soluciones que no quieren aceptar, no a la ampliación de puertos con cemento fijo, si a los pantalanes flotantes, (que las empresas concesionarias deben retirar al finalizar la temporada turística) si a las marinas secas ( muchas embarcaciones de extranjeros pasan muchos meses en el agua sin ser utilizadas) control y canon de agua y luz, si a la reserva anticipada previo pago, evita la escala de aumento de precios (esta semana en Marina de Maó se están pagando 158€ por noche) su respuesta siempre es la misma : alejar el cemento no les ES RENTABLE.
