A ver Capitan5 si pillo de lo que va el hilo.
Volviendo a puerto tras una excelente navegada, con bastante rasca y un rizo en la mayor. Voy en ceñida amurado a estribor y me encuentro en rumbo de colisión con un colega. Él navega solo, viene amurado a babor, también ciñendo y con todo arriba. Viene bastante pasado de trapo porque cada vez que intenta arribar para buscar mi popa, la orzada es violenta. Con gran pericia marinera me huelo que va bastante justo y orzo hasta ceñir a rabiar para ayudarle, pero pierdo velocidad y casi lo empeoro. Se está empezando a formar mar y temo que aunque parece que podemos pasar, en el último momento se repita una orzada y nos hagamos amigos de verdad.
Por si las moscas, renuncio a mi preferencia y arribo claramente. Yo puedo hacerlo bien porque voy rizado, y poco después pasamos sin problemas.
Cuando nos cruzamos me agradece sin aspavientos y yo le respondo también muy escueto y profesional, como si no acabase de poner en juego la totalidad de mi ciencia de marear.
Lo cierto es que después me sentí bien y animado a seguir atento y aprendiendo. Pero sí, creo que existe ese lenguaje sutil en la maniobra y en el gobierno que espero ir comprendiendo.
Un ronda pero sin pasarse
