Del curso de navegación de Glénans:
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...Con frecuencia, al principio del crucero, el umbral del mal tiempo se alcanza enseguida. Una vez acostumbrados, éste va retrocediendo poco a poco.
El mal tiempo es cuando todo nos resulta difícil: dormir, comer, hacer la limpieza, hallar la situación; cuando nos cuesta movernos y hacer una maniobra por muy sencilla que sea. Los movimientos desordenados del barco, el espectáculo a nuestro alrededor y los ruidos hacen que una especie de embotamiento vaya invadiendo nuestro ánimo: no es que nos encontremos mal, pero tampoco es que estemos muy espabilados. A partir de ese momento, hay que intentar simplificar todas las actividades principales...."
Y es que cada barco tiene también su umbral del mal tiempo, afectando directamente al umbral y resistencia del patrón y tripulación.
