Bien está lo que bien acaba.

Yo tengo absolutamente prohibido (de rodillas) a la tripulación ( y no me cansaré de repetirlo) sacar las manos de la borda del barco tanto al salir como al amarrar. Y bajo pena de expulsión eterna echar la mano para evitar un roce, golpe, etc. propio o ajeno. O con el bichero si se puede o que pague el seguro.
Mi hija con 21 años fue a echar la mano para evitar al desatracar con mucha corriente que un obenque se enganchara con nuestro bimini; del grito que le pegué se cayó de culo, pero salvó la mano.
Birras y buenos vientos.