Tienes razón venirte aquí en medio del desierto con una ilusión enorme, ha parecido que se me caia el dichoso hotel que tenia encima de mi cabeza.
Y la gente de aqui es sosa, sosa, sosa, y ya ni hablar del lio que llevo con la moneda local.
Lo que me hizo mucha gracia fue ver cajeros automaticos que en vez de dinero dan oro, vamos que llego a tener un buen fajo de euros y vuelvo con unos cuantos lingotes
Y ahora me largo a la camita que os llevo cuatro horas de adelanto.
