Como siempre, hay que diferenciar entre los honrados y sufridos empresarios que tienen barcos en lista 6ª generando actividad y negocio y pagando sus impuestos como el que más, y los "pseudoempresarios nauticos" que tienen un barcazo para su mayor gloria y su disfrute junto a amistades y familiares de mas o menos grado...
A los primeros, a los empresarios de verdad, no se les debería poner por parte de Hacienda la etiqueta inicial de "defraudadores en potencia" al igual que no lo hace con los ferreteros o las empresas de pintura.
A los segundos, caña y mas caña porque lo que ellos no han pagado en el pasado ni pagan ahora, lo tenemos que suplir entre todos.
Lo malo, es que para buscar manzanas que huelen mal en un cesto, hay que removerlas casi todas...
Las inspecciones de Hacienda son incómodas y poco agradables, pero si no se tiene nada que ocultar pueden ser hasta divertidas

