Leí el hilo de tu desventura en su día y no pude menos que lamentar el suceso y los comentarios de algún que otro
cofrade de salón. Luego nos alegramos de ir sabiendo de ti y del barco gracias a otros COFRADES que nos tuvieron al tanto.
Hoy te agradezco que nos cuentes de primera mano el suceso bajo tu punto de vista, lo has hecho de forma pormenorizada y emotiva, lo que me ha hecho empatizar contigo sintiendo en primera persona los hechos ocurridos.
Como me repetía mi padre, es de bien nacidos el ser agradecidos, y tu aquí dejas muy claro que eres de muy buena cuna.
Gracias a ti.

