Cofrade Leviathan, lo tuyo es mala suerte en mayúsculas.
Desde luego no se puede pedir más para que te pase en una sola travesía.
Pero hay que intentar verle el lado positivo y yo creo que después de todas las vicisitudes hay que convenir en que pudiste salvar el barco y, lo principal, que a tí no te pasó nada, aparte de los cabreos y el cansancio.
Muchos otros en tu caso habrian dado todo por perdido y se hubieran abandonado a su suerte.
En tu forma de relatar se nota una fuerza para no dar el brazo a torcer y como sea salir adelante, ése ha de ser el espiritu.
Te deseo que te cambie la suerte, de una puñetera vez, y puedas seguir explicándonos tus andaduras.
Y ahora deja la barra y siéntate a tomarte lo que quieras


