Cierto es que huí, querido colega, pero también -soy mucho más mayor que tú- que después de que han pasado casi veinte años desde que lo dejé sigo mirando los barcos con cariño y diría con añoranza. Casi podría asegurar que lo único que me ha bajado de los barcos grandes ha sido la familia, por lo demás me hubiese tirado navegando toda la vida, aunque cada vez se parezcan más los barcos a camiones y autobuses que a los barcos de antaño.
De todas formas con la vela lo recuperaré todo.
