Hola a todos:
Antes de nada, gracias a todos. Me gustaria contestaros uno por uno...
Sobre todo quiero agradecer especialmente su entrada, a aquellos que apenas participan y ahora se han animado.
La náutica es un compéndio de todas las ciencias. Tenemos que aprender las cosas más dispares. sabéis que a mi me gusta insinúar temás técnicos, aunque de inmediato aparecen personas que saben mucho más que yo. La inménsa mayoría de las entradas son así. se propone un temá y los que cuentan con experiecia y conocimiennto van enrriquecíendo el hilo.
A mi se me antoja que es una dínámica enormeménte enrriquecedora. Lo mejor de todo, es que los maestros no solo enseñan, sinó que ellos mísmos aprenden.
En Gallego (y creo que en francés) se puede decír aquel "alúmno aprende muy bien" e igualmente se puede decir "aquel maéstro aprende muy bien" quisé encontrar en esa posibilidad el verdadero significado del término, dado que cuando nos esforzamos en enseñar también aprendemos. cuando intentás explicar, organízas tus idéas, inténtas sistematizar tu experiencia, te obliga a reflexionar sobre las estratégiás que poco a poco se han incúlcado en tu manera de proceder. te obliga también a hacerte preguntas, los mísmos alúmnos cuando te pregúntan, te fuerzan a aprendér más para estar a su altura.
la relación maestro o mentór y alúmno o pupilo es enrriquecedora para ámbas partes. en algunas culturas, el respeto al maestro es toda una filósofía. Nuestros hermanos portuguéses respetan las escuelas
Sin embargo entre nosotros -aunque algunos son de Tabarli y otros de MOetisier,- la mayoria se enorgullecen de ser autodidáctas. no se si es bueno o malo, pero recuerdo un dia cuando los pupilos de Don Felípe da Graciosa, gran maestro de la equitación lusitana. era ayudado a subír al caballo.
En el albero era un hombre pequeño y barrigudo que portaba un bigote desmesurado.
Superando el peso de su panza, alcazaba su posicion corrécta, portando su casaca a la federíca de terciopelo rojo ribeteada en oro y su coleta blanca recogida con una lazo negro en honor al Marqués de Marialva , padre del arte que lleva su nombre, gran maéstro de los cabaléiros amadores,
aquel hombre sencíllo se tranforma encima del caballo en un titán y su bigotes, que poco antes parecian ridículos, se convertían en la enseña de un emperador.
Los alúmnos del maestro, antes eran esforzados muchachos hizándo su corpulento mentor y ahora eran príncipes, adalides de la equitación de alta escuela.
Esa transformación tan maravillósa se basa en el respeto a la autoridad que se le otorga al hombre de más edad, no solo por lo que sabe, por la experiencia que atesora, sino por lo que representa.
Respetan tambien los símbolos y los mitos y al incorporar la cultura, convierten un ejercidio ecuestre bien ejecutado en refinado arte. un arte que a pesar de su ponposa vestimenta se basa en
la perfección de lo sencillo.
Cuando el gran maestro consigue sincronicar su voluntad con la del caballo, realizar de forma armónica los movimientos como si el noble animal los hiciera en libertad en la pradera. en ese momento convierte lo bello en sublíme.
hoy he disfrutado de un momento sencillo:
Hacía frío, (amigo Pipe, nuevamente he sucumbído )pero el mar era perfécto y soplaba una suave brisa del Nordéste.
cuando el velero alcanzó su equilibrio, poco a poco amollando, cazando...trimando y en ese momento la caña ligeramente arribando y el velero va solo, sin piloto automático, como alcanzaban a hacer nuestros predecesores. una tonteria, pero la luz era perfécta, el ligero cabeceo, un sonído y un movimiento repetitivo como un latido.
Me pareció vivir en un "Ritornelo" esa figura de la música barroca que se repite de forma constante, en el fondo detrás de la composición principal, como la respiración o el palpitar del corazón. ese moménto efímero, pequeño y sencíllo, que recuerda a la floración de los cerezos
En ese instante de plenitúd y felicidad, di gracias a mis maéstros. a los que y a través de sus lectuas prendió en mi, este maravilloso venero. también repasé a mis humildes maestros. hombres sencillos y sabios que aún pareciendo que preguntaban, me estaban enseñando, me acordé de aquellos que inicié en la vela porque muchas veces me motivaron e inspiraron, pero sobre todo me acordé de los que ya no están para ayudarme a contar sus aventuras. aquellos bravos patrones curtidos en mil huracanes, un día me otorgaron el honor de confiarme el mando. Pancho Vigo y Ramon (o Ollúdo) llamado así por sus ojos despiertos que radiografiaban en ecosistema en el que parecían maravillosamente integrados. Eran comanches del mar, podían oler y ver lo que nadie veía.
^Pon ojos de marinero -decían. y al cabo del tiempo veía la rompiente,
empezaron a aventurarse bogándo y con pesadas velas de trapo, sin aparatos, solo con el escandallo, un compás y su instinto.
si me pongo a pensar: A su lado y comparado con muchós que aparecen aqul no soy nada.
Me queda el orgullo -en vuestro caso aunque sea de forma virtual- de contaros como mis maestros, al igual que en su dia lo fueron Pancho Vigo y Ramón "O Ollúdo"

