A la voz de ¡birra viene!,
es de ver cómo vira y se previene
a toda maquina atrapar:
que yo soy el rey del mar
y mi furia es de temer.
En las presas yo divido
lo cogido por igual:
sólo quiero por riqueza
l
a belleza de la moza del rival.
Que es mi barco mi tesoro,
mi gas-oil, la libertad;
mi ley, su fuerza, no miento;
mi única patria, la mar.
¡Licenciado estoy de la muerte!
Yo me río: no me abandone la suerte,
y al mismo que no me invita
colgaré de su levita
quizá en su propio navío.
Y si me caigo,
¿será por la birra?
Por perdida no la di
cuando el tarugo
duro como un clavo
de jamón me sacudí.
Que es mi barco mi tesoro,
mi gas-oil, la libertad;
mi ley, su fuerza, no miento;
mi única patria, la mar.
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los escapes sacudidos
del negro humo del motor
los bramidos
y el rugir de mis pistones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento,
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el motor.
Que es mi barco mi tesoro,
mi gas-oil, la libertad;
mi ley, su fuerza, no miento;
mi única patria, la mar.
Y después... el pornografista soy yo
