Mi Goleta está triste ¿Qué tendrá mi goleta?
La mayor no se hincha, y tiembla la trinqueta
que ha perdido su brío, que ha perdido el color
Mi goleta está quieta bajo un manto de oro
y un tractor la adelanta con ruidaco sonoro,
levantando una ola justo por su babor
En la mar puebla el ruido de Miahpaih y Choquero
que el terror han sembrado en los fondeaderos
con sus birras y titis bañadas en gasoil
bailando en sus cubiertas al son de un rock and rol
Mi goleta no avanza, mi goleta no siente;
mi goleta persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa, acaso, en el Sonrisa o en el Marqués de Rodman,
que le hacen la puñeta cuando casi la abordan
cada vez que a lo bestia la rozan al pasar?
¿O en la peste que dejan a gasoleo quemado
o en cómo le desventan el velámen ultrajado
que un tanto atocinado no puede navegar?
¡Ay!, mi pobre goleta de balumas borrosas
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener velas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Dos fieras fregonetas que no saben de viento
se ríen en su cara, le arrancan un lamento,
mas nunca su nobleza conseguirán burlar
Que sigan con sus bielas y sus chulos pistones
hasta que el motor diga: "Toi hasta los cohones"
y entonces seré yo la que ría al pasar
¡Pobrecitos tractores! Se han quedado parados!
ya no rugen ni vibran, y apestan a quemado
A ver quien es el guapo que los vuelve a arrancar
Coged las herramientas que os ha tocao pringar!
Pasaré por delante de esos viejos chiflados
con mis velas al viento, los trapos bien hinchados
jugando con las olas me verán alejar.......
¡Oh, quién fuera velero ahora que esto no anda
(Choquero está futudo, Miahpahi ya es que ni habla)
Oh motor traicionero, nos has vuelto a fallar!
Las churris se han fugado a otro barco vecino
ahora que han acabado con el jamón y el vino
-y pringado de grasa cómo voy a ligar-
Aquí estamos tirados, en mitad de la mar
-«Calla, calla, Choquero -dice su fiel amigo-;
Que nunca MariGota nos oiga suspirar
no vaya a darse cuenta que es débil su enemigo;
un tractorista siempre ha de saber triunfar.
Bebamos hasta que alguien nos venga a dar abrigo,
deja la llave inglesa, y bebe pa olvidar
Cuando pisemos tierra, ésta se va a enterar



