
Mi 28 pies,un tucana,me llevó con mi tripulación desde Almería hasta Ibiza costeando,y cruzamos desde Altea.Reconozco que no usamos demasiado las velas,por los vientos que llevábamos de proa.En Ibiza me tiré ocho días alucinando en las calas,y en Formentera ni te digo,aunque mi barco era de los
pequeños.El cruce fue agradable,a la ida y a la vuelta.Una fuerte marejada de levante me puso a prueba a mí y al barco,con olas de popa,estuve nueve horas al timón,por imposibilidad del t.automático y de mi segundo.El barco resultó ser totalmente suficiente para esta mi primera travesía seria,y el levante puso a prueba mi mente.Reconozco que aunque lo tenía todo bien preparado,tenía siempre un punto más de preocupación que mi tripulación,aunque lo disimulaba lo que podía.Gran experiencia para un descendiente del Capitán Etayo.