A veces, la calma es preludio del temporal.
A veces, la nieve cae a copos en el valle,
Mientras en cierzo azota las cumbres dentelladas
Y la mar se encrespa tras el cabo que la oculta.
A veces, deseamos permanecer en calma
Y nuestros nervios, no son, si no mar arbolada.
Azotan. Quebrantan la voluntad deseada
Como al llaud viejo que la tramontana alcanza.
Otras muchas, son las veces que aun estando en calma
Arriamos velas, acuartelamos el trapo
Y el temor nos impide disfrutar del tiempo
Son tantos, los momentos perdidos en el tiempo
Y tantos los placeres quebrantados, por el miedo
Absurdo, a que se diluya el placer en el tiempo.
.........................Alex, el hidalgo navegante