Los que tenemos la autoestima bien, no necesitamos demostrarnos ni demostrar a nadie nada. Solo con el placer de hacer las cosas ya disfrutamos. La competitividad es fuente de frustaciones y envidias. Prefiero disfrutar de las cosas por si mismas, no por demostrar nada a nadie. Entonces, la derrota se convierte en una anecdota mas entre el disfrute y el aprendizaje en gozo. La vida a "sorbitos" sabe mejor

