Creo que ni la gente es tan tonta, ni los vendedores tan malvados...
1- El problema de hoy en día es tener tiempo. Muchos ya nos damos con un canto de poder salir a navegar unas cuantas horas todos los fines de semana y unos cuantos días en verano.
2- Los sistemas de previsión metereológica han avanzado una barbaridad y sobre todo, con Internet, se han vuelto muchísimo más accesibles. Muy irresponsable (por no decir otra cosa) has de ser para que te enganche una castaña gorda de verdad.
3- No todos tienen la suerte de tener una almiranta que "le vaya la marcha". Incluso a muchos patrones si saben que la cosa se puede complicar prefieren sacrificar el día de navegación por día de bar y TV. El "aburguesamiento" generalizado y la cantidad de alternativas existentes hoy en día para los escasos momentos de ocio que tenemos lleva a ello.
4- Una gran mayoría de los armadores actuales son navegantes de primera generación. Y para adquirir la capacidad adquisitiva necesaria para poder comprar un barco, muchos se han iniciado ya con una cierta edad. Muy pocos tienen la suerte de que les viene la afición por haberlo mamado en casa desde pequeñito.
La flota de recreo se ha multiplicado estos años de bonanza económica (veremos en que queda la cosa si el panorama sigue mucho tiempo más así...). Por tanto, hay que dejar tiempo al tiempo ("a navegar se aprende navegando") para que muchos terminen de marinizarse. Si hubiera una continuidad, quizás en la próxima generación el panorama y tipos de barco... cambiarían.
5- No todos son tan ignorantes del tipo de barco que tienen. Muchos son conscientes de que si su plan de navegación cambiara y pudieran pasarse mucho tiempo navegando y haciendo singladuras más pretenciosas, lo primero que harían es cambiar de tipo de barco.
6- A todo esto, hay que añadir a los muchos que, como bien decís, se compran (o compraban) barco solo por el hecho de poder decir que tenían barco (estatus social y complejos varios) o como apartamento de vacaciones estivales y fin de semana. Algunos hasta de primera, que aunque estén todo el día en el barco son los que menos navegan. Si eres consciente de ello también es legítimo y si no lo eres y todo es "pura apariencia"... tu sabrás que es lo que haces con tu escala de valores.
Y entonces, ... con todo estas premisas (y muchas más si nos pusiéramos a sacar punta) que afectan yo creo que a la mayoría de la realidad náutica actual, si yo fuera fabricante de barcos y encargo un nuevo diseño pensando en obtener beneficios vendiendo el máximo de unidades y me traen los planos de un buen barco oceánico, muy seguro pero inhabitable, incómodo y caro... despido al diseñador.
La realidad náutica no deja de ser un reflejo de la realidad social que le pertoca.
