Puerto de Ferrol, hace muchos años, una flota británica atraca a sus muelles, su buque insignia,
Invencible fondea en el centro de la ría para descansar tras unas maniobras poco antes de zarpar para las Malvinas. En la dársena pesquera está abarloado el trimarán Ulises. Es la media noche y tripulantes del
Invencible, auténticos cockneys como poco, hasta los inbornales de alcohol esperan a la lancha contratada para llevarlos a bordo, durante la espera (la lancha tiene que hacer muchos viajes) abordan al Ulises gritando y pataleando sobre su cubierta, su diseñador, patrón, armador y buen amigo Luis Sanchez-Tembleque q.e.p.d., sorprendido en su sueño, se lanza a cubierta en calzoncillos con sus 1,80m largos de estatura y una llave inglesa descomunal en la mano al grito de "ingleses cabr....", le sigo sin saber muy bien que pasa y agarro lo que pillo (una manivela de winche). Cuando llego a cubierta no queda ni un inglés en ella, el abordaje ha sido rechazado sólo por mi recordado tantas veces y llorado patrón y amigo, el primero que me dió la oportunidad de disfrutar de la vela.
A la mañana siguiente encotramos los restos de otros ataques exitosos: todas las cabinas del puerto destrozadas, sangre en varias de ellas, cosas de marineros, no las censuro, ni siquiera nuestro abordaje que me da la oportunidad de este recuerdo. Quien sabe si alguno de aquellos chicos con pendientes de plumas de colores en las orejas y saliéndoles por ellas las ganas de vivir y todo el alcohol del puerto (lo se porque no dejaron nada para nosotros) no serían de los que se cargó el exocet argentino poco después.
¡Señor, señor. El hombre blanco y sus juguetes!.
Por ellos, por nosotros
