Voy a intentar llenar medio vaso.
Si bién soy firme creyente de que un barco aguanta lo que su tripulación aguante... las tripulaciones aprenden.
Me recuerdo a mi mismo de adolescente cagado de miedo, a la caña de un Puma 32, con olas de 2 metros frente a Porto Colom. Hoy esa misma situación no me da miedo. Simplemente porque he navegado lo que he podido, y a navegar solo se aprende navegando (aunque algunos ni así).
Con tiempo, y muchas ganas de aprender un patrón que no aguantaba el mal tiempo puede convertirse en el más seguro y confiable. Es cuestión de experiencia, sentido común, ganas y moderación de caracter. También algo de forma física es importante, porque hay que aguantar, y un patrón cansado puede equivocarse más fácil.
Yo no me considero un patrón con mucha experiencia, pero se que alguna tengo. Y se que esto es un camino largo en el que todos te pueden enseñar, en el que los errores son inevitables y se pagan caros; pero sobre todo, un camino en el que me lo estoy pasando pipa. Ser el patrón es la manera más placentera de navegar. Si tienes el control de la situación, haces disfrutar a la gente que quieres. Y no hay nada mejor que disfrutar en compañía, cuidar de los tuyos y hacer que lo pasen lo mejor posible. Ser patrón tiene un puntillo egoista, porque es tener a tus amigos, o familiares bajo tu control, a la sombra de tu protección, disfrutando a través de tus decisiones. Pero también es altruista si sabes poner el bienestar de la tripulación, especialmente de los menos avezados, por encima de tus deseos de adrenalina.
Pero para todo eso hay que llegar a ser Patrón, y eso es un camino que solo puedes recorrer tú mismo, con humildad, si tienes la suerte de tener algo que patronear y otros marinos de los que aprender.
Así que yo preferiría un título como:
"Patrones que aguantan el mal tiempo y otros que aún no lo hacen"
Porque mara mí, en esto, querer es poder.


