Cita:
Originalmente publicado por Taranta
Muy interesante el relato de tu experiencia. Lo de la teoría de las burbujas de gas disueltas en el agua ya lo había leído como explicación a lo que pasa en el Triángulo de las Bermudas y me parece muy posible.
En cuanto a los sustos en medio del mar, me has hecho recordar uno que tuve hace unos años.
Me ocurrió llevando un Franchini 47 desde Aiguadolç hacia Alicante. Era de noche y navegábamos a motor y con mayor arriba con poco viento que nos venía por la popa. Durante mi guardia veo que el GPS nos da aún algunas millas para pasar cerca de Columbretes y ya tengo el faro a la vista. Al cabo de pocos minutos veo que la sonda me da doce metros cuando debería estar dando muchísimo más. En un par de segundos pasa a cinco metros y reacciono parando máquina y cayendo a babor para alejarme del faro.
El barco está casi parado y por mi cabeza pasan como un torbellino una enorme cantidad de preguntas. ¿Qué puede haber fallado? ¿Cómo me he ido tan cerca de las islas sin darme cuenta?
Compruebo que la demora del faro coincide con la que debiera tener en función de la posición del GPS.
Miro por la borda con una linterna esperando ver el fondo que según la sonda está a unos cuatro metros y lo que veo es un enorme banco de sardinas que pasa por debajo del barco.
Se lo cuento a mi compañero que ha salido a cubierta extrañado y se parte de risa durante el resto de mi guardia.
|
Esto me ha recordado cierta ocasión en la que fuimos a pescar a un bajío frente a la ria de Ares, llamado "Las Laixiñas". Si mal no recuerdo (hace ya unos 45 años) el bajío tiene una profundidad que oscila entre los 17 y los 40 metros y es (o al menos era) muy rico en pesca de característicos peces de roca, sobre todo fanecas, chepas, sargos y panchos.
Llegamos, fondeamos y preparamos las líneas (esas que llaman "volantines" por Almería).
Echo mi linea y, con enorme sorpresa, percibo que se para a menos de tres metros.

.
También observo que se mueve y que, pasado un rato, se hunde a toda velocidad.
Pican. Saco mis tres fanecas (tres anzuelos por línea) vuelvo a cebar y se repite la historia.
Escamado me pongo las gafas de bucear y meto la "jeta" en el agua. Veo un inmenso banco de parrochas de una densidad y grosor increibles bajo nuestro barquito. Por lo visto la linea tropezaba sobre las parrochas y le costaba trabajo atravesarlas. Es casi increíble, pero sucedió. El mar te da unas sorpresas tremendas.
Claro que a lo mejor era un kraken con los tentáculos en forma de parrocha
