Interesante hilo, me ha dado mucho que pensar, ahí van algunas de mis reflexiones.
Cuando las cosas se complican, creo que es importante saber "arroparte" y poner todas las circunstancias que puedas trabajando a tu favor; ya se encarga el mar y el mal tiempo de ponerte las cosas dificiles.
Me explico, yo lo llamo tener los deberes hechos:
Barco bien mantenido y equipado, dentro de nuestras posibilidades.
No enfrentar circunstancias adversas que exceden nuestras posibilidades ni las de nuestro barco y/o tripulación. Otra cosa es que nos sobrevengan, entonces no queda más remedio que apechugar y rezar.
Procurar salir a la mar debidamente descansado y equipado, cuidar y mimar a nuestros tripulantes, son, junto a nuestro barco, nuestro mejor capital para afrontar situaciones complicadas.
Ejercer de patrón de manera prudente, juiciosa y firme; el buen rollito está bien, pero a veces la tripulación y/o los tripusoles están relajados, van a su bola y no se dan cuenta de donde estan a punto de meterse. Debemos ser responsables y mantener la concentración y nuestro criterio en todo momento, y obrar en consecuencia, aunque a veces nuestras decisiones sean "impopulares". Ejemplos, hoy no salimos, no lo veo claro; pongamos lineas de vida, chalecos y arneses para todo el que esté en cubierta; tomemos rizos, reduzcamos trapo de tal manera que más vale que nos quedemos un poco cortos que no que vayamos pasados de trapo.
Procurar conocer a nuestro barco, a nosotros mismo y a nuestra tripulación, todos tenemos puntos fuerte y puntos debiles, pongamos en juego esos puntos fuertes y procuremos que los debiles no tengan que salir a escena. Cuando vienen mal dadas, todos vamos al límite, barco, patrón y tripulación, pongamos esos puntos fuertes en juego de manera eficaz y optimizada.
Sin duda cometemos muchos errores, al menos yo un montón, aprendamos de ellos, procuremos no repetirlos, preguntemonos ¿qué ha pasado aquí? ¿cómo podría haber hecho para que esto no me ocurriera? ¿qué lección puedo aprender de lo sucedido hoy? Permitámonos crecer como patrones, nadie nace sabiendo, y como decía un cofrade más arriba, a navegar se aprende navegando; no temamos equivocarnos, eso va a ocurrir indefectiblemente, pero procuremos aprender de nuestros errores, eso sí depende de nosotros.
Yo por ejemplo, cuando el tiempo se pone revuelto, a veces me mareo, y me pongo malísimo, a morirme. Si hay que hacer algo caliente, controlar el ploter/carta, procuro que lo haga alguien que sea resistente al mareo, aunque no lo haga tan rápido o tan bien como yo. Pero sé que si tengo el cuerpo revuelto y bajo cinco minutos, seguramente que voy a marearme y quedaré fuera de combate por unas horas. Hablando del barco, yo tuve un JOD 35, que leencantaban los vientos portantes, y más de una vez me "emocioné" y cuando quise darme cuenta, me costó Dios y ayuda controlar aquello y reducir trapo. Desde entonces, cuidado en las empopadas, no era consciente de lo apurado que podía llegar a verme, y cuando me daba cuenta, ya me había pillado los dedos.
A eso me refiero cuando digo que pongamos en juego nuestras virtudes y procuremos que no tengan que entrar en juego nuestras debilidades, a ser posible.
Dicho todo esto, algunas veces, cuando menos lo esperas, te pilla. Si todo lo anterior lo llevamos en orden, tendremos mucho ganado, y estaremos en condiciones de aguantar el mal tiempo lo mejor posible y tendremos bastantes posibilidades de salir airosos del fregado.
No he pillado ningún temporal gordo, aunque en varias ocasiones he pasado momentos de apuro. Gracias a Dios a la mar y al barco, nunca hemos sufrido daños ni yo ni el barco ni la tripulación.
Las experiencias que he vivido me han enseñado algunas cosas:
Cuidar el físico, comer, beber, estar seco y caliente en la medido de lo posible. Pocas cosas pores que estar desfallecido, deshidratado, empapado, helado o simplemente lastimarse un dedo, darse un corte o algo así.
No meterse en "ratoneras" bajos, lajas, costa a sotavento, intentar entrar a un puerto de acceso complicado o zona de navegación desconocida y delicada. El barco, a poco que hagas por él, se defiende muy bien en mar abierto aunque el viento y el oleaje sean grandes.
Por ultimo, y recapitulando, con prudencia, humildad y buen juicio, el mal tiempo en la mar, si respetamos nuestros límites y los de nuestro barco, sera más llevadero, menos peligroso, aunque seguro que incomodo.
Ah¡ se me olvidaba, rezar para que no apriete más allá de nuestros límites, porque si se pone a apretar, yo me siento como una puta colilla en medio de la nada. No semos naide, oiga.
Birras y mi más sincero agradecimiento a los pacientes que hayan llegado a leerse el tocho.
y las circunstancias