Partiendo de la base que también veo muy drástico lo de la reducción del 150 al 110 (a menos que estés en una zona en la que siempre sople demasiado viento, lo del escotero es algo más peliagudo de lo que parece.
Efectivamente, lo de la bisectriz te dará una idea aproximada de dónde debe ir. Pero en todo caso, un escotero no es algo fijo (o no lo debería ser). Ese punto "G" (de Génova)

encontrado geométricamente, luego deberá ser comprobado con la vela. Con casi total seguridad, habrá que adelantarlo o atrasarlo un pelín para que, cuando caces el génova en ceñida, veas que al final del cazado, aproximadamente tienes la misma tensión (curva) en el pujamen y en la baluma. Ese sí, será el punto "G".
Pero a partir de aquí, el día que sople mucho, te convendrá retrasarlo un pelín para que estando bien tenso de la parte de abajo, la baluma se abra algo, lo cual te puede hacer que escores menos y corras más. No tendrás problema con eso, pues viniendo de un 150, seguro te va a sobrar carril hacia atrás.
El problema te empieza cuando quieras llevar un rumbo más abierto. Si quieres hacer las cosas correctamente y que la vela no te quede como un trapo en la parte superior, entonces tendrás que adelantar el carro y no sé si te quedará suficiente hacia adelante, pensando en la reducción de trapo que quieres hacer.
Resumiendo hasta aquí: a partir del punto "normal" de tiro, has de disponer de algo más de carro hacia popa (con 40 cm, tendrías que tener suficiente) y bastante más hacia proa (1-1,5 m?).
Otro problema mucho más grave que surge con las velas pequeñas es que al estar el tiro más adelantado, el ángulo formado por escotero/amura/crujía, es cada vez más grande, lo cual hace que si utilizamos un escotero que está casi en la regala, pero a la altura del palo (+/-), sea muy dificil conseguir un ángulo de ceñida correcto. De ahí que los barcos bien pensados para llevar velas pequeñas en proa (o trinquetas), los escoteros estén mucho más centrados, normalmente sobre el roof.
Te aconsejo que pienses bien esos detalles antes de hacer un paso del que después te arrepientas.